1. Documentación y titularidad
- Verifica que la identidad del vendedor coincide con el titular del permiso de circulación.
- Comprueba el VIN (número de bastidor) en el vehículo, el permiso y el informe.
- Pide el informe de la DGT para conocer cargas, embargos, bajas o multas pendientes.
- Revisa que la ITV está en vigor y sin defectos graves pendientes.
2. Cargas y antecedentes
Un coche puede tener cargas aunque "se vea perfecto". El informe de la DGT y la consulta al Registro de Bienes Muebles ayudan a detectarlas. Desconfía si el vendedor evita dar estos documentos o pide el pago antes de mostrarlos.
3. Prueba en frío
Pide ver el primer arranque con el motor completamente frío. Observa testigos, humo, ruidos, ralentí y posibles fugas. Un motor ya caliente al llegar es una señal para anotar la comprobación como pendiente.
4. Historial y kilometraje
Compara lecturas de kilometraje, fechas de la ITV y facturas de mantenimiento. Una cifra aislada no confirma el estado: lo coherente es que fechas, lecturas y documentación cuadren.
5. Prueba de conducción
Embrague y cambio, frenos, dirección, suspensión y ruidos. Prueba también fríos y en caliente si es posible, y revisa carrocería, cristales y neumáticos (desgaste irregular puede indicar problemas de alineación o suspensión).
6. Campañas y seguridad
Comprueba si el modelo tiene llamadas a revisión abiertas en Safety Gate y consulta los resultados de seguridad de Euro NCAP como referencia de la carrocería, no como garantía de la unidad concreta.
Actualizada el 1 de septiembre de 2026. Esta guía no sustituye una inspección mecánica profesional.
Siguiente paso
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